Historia

En 1977 Don Antonio Campana compra las tierras que hoy conforman el predio de Campanópolis. En 1985 el CEAMSE expropia temporalmente estas tierras para llenar las cavas de tosca con basura del conurbano. Pasan otros 5 años, y en los 90, se recupera el predio, encontrándose el mismo en un estado calamitoso.

Para esa época se le detectan a Don Antonio problemas de salud. En ese momento, este ex comerciante de alimentos decide realizar el saneamiento, limpieza y relleno del terreno, para la posterior construcción de esta aldea con materiales totalmente reciclados, recolectados de diversas demoliciones y lugares exóticos de Buenos Aires y otras partes del mundo.

Antonio, hijo de inmigrantes, con estudios primarios, sin planos pero con mucho amor y dedicación, diseño y construyó lo que su amigo, el difunto Profesor Alfonso Corso, bautizó Campanópolis: la Ciudad de Campana.

Campanópolis tiene una historia increíble que uno podrá ir descubriendo poco a poco, junto a un recorrido relatado basado en los propios testimonios del fundador. Como en todo proyecto realizado a partir de la fantasía, los sueños y el esfuerzo, tiene un vínculo indescifrable con el arte y la emoción de los logros conseguidos.

Levantada en un predio de más de 200 hectáreas que posee llanuras, bosques selváticos, ríos, arroyos, lagos y una rica historia, ha sido el lugar para crear una obra de arte de estilo arquitectónico ecléctico donde conviven las casas, las callejuelas empedradas, los pasajes que guían a través de diferentes recovecos y escenarios que recrean la mejores aldeas medievales europeas.

La historia cuenta que hace más de 30 años comenzó este sueño sobre un antiguo basural (ex rellenos del Cinturón Ecológico Area Metropolitana, CEAMSE) y que hoy es toda una ciudad donde el reciclado y la reutilización de materiales son parte fundamental de los componentes de la aldea.

Campanópolis fue creciendo a la medida de la creatividad de Antonio Campana desde sus comienzos y hoy, su familia, ha continuado construyendo esta extraña, mágica y enigmática aldea.

Los relatos más antiguos cuentan además que esta aldea esconde un pasado histórico muy importante. Según documentación fehaciente de varios historiadores, en la confluencia del arroyo Morales con el Río Matanza - dentro del predio de Campanópolis - se realizó uno de los principales desembarcos de la primera fundación de Buenos Aires comandada por Don Pedro de Mendoza. Esto según escritos y mapas del marino alemán y expedicionario Ulrico Schmitd que se refugió en las costas de Brasil luego de que la primera fundación fuera expulsada por los aborígenes. En ese preciso lugar hoy una espesa reserva ecológica resguarda la historia junto a una flora y fauna selvática que asombra.

Otro elemento histórico es el puesto de estancia del siglo XIX que fue propiedad de Don Juan Manuel de Rosas. El estado de conservación de esta construcción nos permite ver rejas originales, troneras y ángulos de tiro, ladrillos de la época de la colonia, entre otros detalles de la construcción.

Campanopolis: los antiguos campos de Juan Manuel de Rosas

Según estudios del Profesor Historiador Alfonso Corso, Camponópolis ha sido parte de la propiedad de Juan Manuel de Rosas.

Estos campos a mediados del siglo XIX -hacia 1840 - habrían sido habitados por un capataz (puestero) del Brigadier General.

Encontramos que la casa histórica principal tiene una construcción característica de la época, en "L" y posee troneras por donde sus habitantes sacaban las armas de fuego para defenderse de los malones de indios o el ataque de los forasteros. La misma está construida con característicos ladrillones de la época asentados con adobe o barro. Sus paredes alcanzan los 60 centímetros de ancho.

Campanópolis: la primigenia ciudad de Buenos Aires

En 1536 Pedro de Mendoza fundó un asentamiento militar al que llamó Santa Maria de los Buenos Aires, en honor a la Vírgen patrona de marineros y viajantes. Este asentamiento considerado como la zona fundacional de lo que luego sería la Ciudad de Buenos Aires -re fundada por Juan de Garay en 1580- , puede ser ubicado geográficamente, gracias a los estudios históricos de Alfonso Corso, en Campanópolis.

Corso retoma los escritos de Ulrico Schmidl, viajante expedicionario que recorrió las tierras americanas por 20 años. En sus crónicas Ulrico narra: "...quién quería comer un pescado tenía que andar 4 millas...". De aquí se deduce que la Población o Real - como entonces la llamaban - no estaba ubicada a orillas del Río de la Plata sino a cierta distancia de él.

Los diarios de Ulrico son una fuente importante a la hora de esclarecer la debatida ubicación de la primigenia Ciudad de Buenos Aires, este viajante considerado como el primer "Historiador del Río de la Plata" señala: "...Mendoza estableció el Real a la par de un río pequeño que entra en el río grande...".

Es justamente la confluencia de agua entre el Arroyo Morales (río pequeño) y el Río Matanzas (río grande) a la que hace referencia Ulrico. Esta zona fundacional está dentro de las tierras de Campanópolis. Donde se encuentra a modo de homenaje "El Palo de la Justicia", en recuerdo de la gesta histórica fundacional de una de las ciudades más importantes de América.

El sueño de un iluminado.